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miércoles, 16 de mayo de 2012

Cleopatra Star

Aprovechando esta época de frío invertido me fui a visitar a mi Perseo peluqueril, el único capáz acabar con  mi Medusa capilar. Una vez que las serpientes de mi fregona estaban bien pasadas por agua, champú y acondicionador. Tatito, tijeras en mano, quiso persuadirme para convertir a mis culebritas en gusanitos (seguro que ya tiene un cojín lleno de mi cabellera...y está coleccionando más para conseguir el colchón a juego).
Pero por más calor que me dé, me sigue gustando mi peluca y solo quería encogerla y darle un poco de forma y como eso de meter el cabolo en la secadora no es muy sano...era hora de ir a "la pelu".

-No sé qué hacerme, pero no lo quiero muy corto...
-Ah, pues yo te .o iba a dejar cortito para que estuvieras más fresquita.
-No ¬¬
-Bueno, pues te hago unas capas, te vulevo a cortar el fleco y te dejo media melena...por el hombro para que quede un peinado desenfadado.
-Hmmm, vale...

Resultado:
Una mezcla entre Cleopatra y Ringo Star. Supongo que me acostumbraré, pero estoy deseando que me crezca el fleco.

viernes, 16 de marzo de 2012

Tato yo te mato

El título de esta entrada no es ningún tipo de advertencia o de amenaza (y no porque ya haya cometido el asesinato).
Tato sigue "vivito y coleando" y espero que siga así por muchos años, porque...

Tato me escucha y me hace lo que quiero. Y no, no es mi amante.
A Tato le digo: "¿Qué crees que me sentaría bien?" y él me contesta con estilo, sin necesidad de ser mi amigo gay.
A Tato le digo: "Quiero algo diferente". Y Tato propone un plan que me suele gustar.
A Tato le cuento cómo me siento: "Me pesa la cabeza". Y él, sin ser mi médico de cabecera y sin receta alguna, me ayuda.
A Tato le digo descárgame que ya no puedo más. Y él, sin ser mi fisioterapeuta, lo hace.
A Tato le digo: "Corta sin miedo". Y, tijeras en mano, me trasquila media fregona. Y eso es porque Tato es mi peluquero.
El otro día, sin ir más lejos, me acordé de él. Pero esta vez fue difertente: no necesitaba un corte de pelo, no tenía las puntas abiertas o dudas sobre algún champú. Estaba en la ducha, en cueros y con la mampara echada. El gel, el champú, el acondicionador y la mascarilla habían sido previamente seleccionados teniendo en cuenta las necesidades de aquel día.
Apretamos el champú de orquidea, hmmm, su olor es un goce para los sentidos. Masajeo, masajeo y vuelvo a masajear...mecachís, algo falla. Tengo la mitad de pelo que ayer y no me acordé al dosificar el producto. "No importa" (estas cosas pasan), pensé...hasta que miré al acondicionador.

Tato, ¿me puedes explicar cómo se supone que voy a acabar la botella interminable de acondicionador TRESemmé ahora?