lunes, 9 de enero de 2012

Las Palmas sigue oliendo a Navidad

Las palmeritas de San Telmo
Ayer, mientras subía en guagua desde el sur para volver hoy a la rutina, me di cuenta de que no solo los Papá Noel siguen colgados de las ventanas, ni los Belenes estén probablemente aún montados en las casas sino que aún se respira un aire festivo.
Cuando caminaba por la calle me percaté de que las luces del Cabildo estaban encendidas, el Belén de San Telmo aún seguía puesto y el arbol de Navidad con sus bolitas plateadas lucía con más brillo que nunca delante del teatro. Podríamos decir que este se deba a que el día de Reyes este año fuese viernes y que aún no se haya quitado la deoración. Pero, aún así, cuando iba por la calle veía a las parejitas de la mano, las familias mirando al Belén y haciendose fotos con él. Todos vestían ropa de invierno: botas y chaquetas gruesas y eso que anoche estábamos a 19 ºC. Se podía incluso ver el dorado resaltaba del maquillaje y de los complementeos de las mujeres que generalmente lo combinaban con un negro muy sobrio y elegante.
Las calles estaban abarrotadas. Parecía 25 de diciembre. Pero lo que confirmó mis sospechas fue que el chofer de mi guagua me deseara unas felices fiestas al bajarme. Y pensar que dentro de una hora tengo clase de árabe. En fin, feliz sindrome postvacacional a todos.

jueves, 5 de enero de 2012

Año nuevo vida nueva

Al empezar un año nuevo todos nosotros pensamos en cambiar cosas del año anterior. Hacer mejor lo que hayamos conseguido y lograr esas metas que no llegamos a alcanzar durante los pasados 12 meses. Creo que eso es muy positivo, pues muestra que queremos evolucionar y que no nos queremos quedar estancados.
Pero para no frustrarnos considero que es importante proponernos pequeñas metas a largo y a corto plazo para poder lograrlas.

Este año he empezado dibujando, cosa que no hacía desde el instituto. Pues en aquella época, de la que ya hace media década, el dibujo era la forma de evasión de aquella niña tímida que en clase de latín lo apuntaba todo pero que en inglés se aburría mucho. En filosofía no levantaba la cabeza del papel. Hasta la profesora pensaba que sus anotaciones debían ser minuciosas y diligentes. Muchos compañeros le pedían los apuntes de esa asignatura, pero ella solo tenía un par de bocetos sin terminar que de mucho no les iban a servir.
Empecé a interesarme por el dibujo a los 12 años cuando conocí a una buena amiga que ya era toda una experta en esta materia, o por lo menos a mi me lo parecía. Al poco tiempo empecé a ayudarla en la sección manga que ella escribía para el periódico del instituto "El joven Reportero"...y tan joven, pues creo recordar que solo duró ese curso :(
Bueno, después de todo el rollo que acabo de soltar, uno de mis propósitos para 2012 es acabar un dibujo. No sé si este u otro, pero alguno acabaré ^^

La meta que tengo para este curso académico es acabar traducción e interpretación de una vez por todas.
Si consigo teletrasportar este montón de papeles desde la mesita a mi cabeza, lo conseguiré. Además creo que este es mi año, porque aparte de que me quedan pocas asignaturas, mi boli rojo, que me acompaña desde que empecé la carrera está próximo a agotarse. Es curioso, porque, a pesar de que el rojo es mi color favorito, es el único color que no he tenido que sustituir: Mientras los azules se gastan en un mes aproximadamente, los negros acabo cargándomelos no sé por qué razón y los rosas o verdes acaban secuestrados, mi boli rojo siempre ha estado allí.

 Lo que quiero conseguir en enero es acabar mi frikimanta. Desde siempre me ha gustado tejer, hacer ganchillo y muchas otras manualidades que muchas personas tachan de anticuadas. Hay quien dice que nací para ser abuela...una abuela que lee páginas para perder el tiempo(http://www.cuantarazon.com/473333/creatividad) que la inspiran para sus bocetos. No he avanzado mucho (empecé el 2 de enero), pero he pasado la foto a cuadrícula y he empezado a hacer cuadritos con los colores que tenía en casa.
 
Y finalmente, mi otro propósito para este año es hacer un corto con mi prima Berlice. Va a ser muy curioso porque ella está, como quien dice, "al otro lado del charco". De momento solo sé que uno de los personajes va a ser una manzana. Aunque creo que esta no será la que llegue al estrellato, pues me apetece hacer tarta con ella. No es que la cocina sea otra de mis pasiones, porque como la mayor parte de los mortales prefiero comer. Pero la pastelería puede hacer que se le endulce el día a una ^^
Hmmm, me voy a la cocina que me ha entrado gusa golosa y solo conozco una manera de calmarla ;)

viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Qué evocan las pascuas?

Jengibre, canela, muérdago y pino: olores que no pueden faltar en estas fechas. Aromas que en cualquier época del año nos teletrasportan en espacio y tiempo. Nos trasladan a nuestro hogar, muchas veces a nuestra niñez con unas personas determinadas. Mucha gente añora estas fechas porque siente la necesidad de revivir esos recuerdos; otras muchas personas, desconocía que fuesen tantas, sienten una especie de nostalgia melancólica al acercarse diciembre.

Hay quien mira atrás y puede llegar a vislumbrar paz y felicidad; en cambio, para muchas otras personas, que equiparan el pasado con el presente, este se ha convertido en un mes más. Eso sí, acompañado de menos seres queridos que el año anterior. Se han ido. Pero no solo el recuerdo de los que han fallecido nos provoca tristeza, sino el de aquellos que un día fueron pero nunca más serán. Espíritus ausentes de cuerpo presente.

Así pues, tomar una taza de té junto a la ventana mientras leemos un libro puede convertirse en un viaje en el tiempo. Ese marcapáginas casero con sus motivos dorados, que en su día te regaló cierta amiga, mantiene el libro abierto por la misma página desde hace horas. Una frase nos ha distraido y nos ha hecho levantar la vista al frente y mirar al vacío. En nuestra mente un torbellino de ideas nos hace divagar de forma vertiginosa, mientras, en la novela, el tiempo se ha detenido y  la trama permanece congelada como si de un fotograma se tratase. Nos encontramos frente a nuestra propia historia.

Al igual que en nuestra novela, unos personajes mueren, y otros desaparecen por causas inexplicables; tampoco podían faltar los protagonistas y los que siempre han estado ahí, pero que a medida que avanza el relato pierden importancia. Precisamente de estos últimos nos acordamos en un momento determinado y nos preguntamos qué habrá sido de ellos.

 Es cierto que, en muchas ocasiones, podemos localizar a  nuestros personajes; y más hoy que disponemos de lo último en tecnología. Hasta los menos modernos poseen al menos un número de teléfono y una dirección física, pues, después de todo, tenemos que habitar en algún lugar por muy futuristas que seamos. Pero, en muchas ocasiones, a pesar de disponer de estos datos, preferimos carcomernos la conciencia antes de tener la iniciativa de contactar y entablar una conversación con el sujeto que plantea las innumerables dudas. En otras ocasiones, pese a haber tenido la valentía de dar el paso y ponernos en contacto con el ser en cuestión, sentimos que no se ha logrado la conexión deseada.

Podemos tener a estos personajes justo delante, pero ya no están allí. Es como si estuviesen en coma. Han pasado a la historia sin necesidad de lápida alguna. Pero de nada nos serviría llorar su pérdida, porque nadie entendería el motivo de semejante llantina. Al respecto hay quien dice que la gente cambia y que eso es normal, personalmente, prefiero pensar que evoluciona; pero muchas veces en esa evolución no hay cavidad para nosotros. No obstante, no considero que este distanciamiento sea una tragedia; ingente hubiese sido la pérdida de no haberse producido esta brecha, pues de ser así, la evolución se hubiese estancado como el agua de un pantano, donde también habitan hermosas ranas. Pero nunca podremos comparar la belleza de estas aguas con las de un río, que apaciguado arrasa con todo a su paso. Llegados a este punto nos preguntamos ¿será verdad eso del "nada es para siempre" o ganará el "donde hubo siempre habrá"? Aunque, al fin y al cabo, cada persona decide qué camino tomar. Las ranas pueden ser muy bonitas, y, a pesar de elegir no vivir junto a ellas, no debemos olvidarlas nunca . Y menos en Navidad. Felices fiestas.


domingo, 11 de diciembre de 2011

El dinamismo mental, hilo conductor de la holgazanería

Las musas de la vigilia no se han apartado de mi vera a lo largo de estos meses; no obstante, la obstinada haraganería ha importonudo cualquier intento de expresión. Pero dejando atrás cualquier tipo de pretexto, disculpa o justificación ha llegado el momento de plantarle cara a la desidia.
Ha comenzado una lucha encarnizada con el presente imperecedero influenciado por los reflexiones del ayer que no dejan avanzar hacia el mañana. El propósito es encaminar el combate. La conciencia, cual escollo en el camino, es un arma de doble filo: por una parte, no deja de recordarnos nuestros quehaceres; por otra, recapitularlos nos impide llevarlos a cabo en ese momento.Así pues, nuestra estratagema debe consistir en discurruir y actuar al unisono, u omitir la primera acción en caso de carecer de tiempo. No se trata de actuar sin seso; antes bien, no todas nuestras actos cotidianos requieren la premeditación de un asesinato con alevosía. Asimismo, el crimen perfecto no existe y postergar la acción podría producir que esta finalmente no se ejecutase. Y sin esbozar nuestro diseño nunca podremos llegar a adivinar si era favorable o contraproducente. Puede que nunca lo descifremos.
Todos sabemos que "errar es humano" y "equivocarse es de sabios", así que, "más hacer y menos hablar". Aunque al final no quede claro si al terminar de escribir esta entrada haya sido diligente, por haberme enfrentado de nuevo al blog; o todo un zanguango que busca cualquier tipo de pretexto para evadirse de sus verdaderos quehaceres.

miércoles, 6 de julio de 2011

zzzZZZ

Cuando llega la hora de dormir se nos ocurren cosas que hacer: ya sean tareas que debimos haber cumplido de día o cualquier otra actividad que nos parezca divertida. Lo cierto es que por h o por b acabamos aplazando el momento del descanso como si de una cruel tortura se tratase. A pesar de estar agotados, solemos prolongar el desvelo y demorar la cita con los brazos de Morfeo.
Desde pequeños hemos guerreado a la hora de la siesta cual contienda espartana. Por lo menos había que rechistar, pues conseguir agotar a  nuestros padres era equiparable a saborear la savia de la victoria de nuestra pequeña pugna nocturna. Así comienza nuestra pesadilla al tener que despertar, esa fobia a los madrugones en los que  esas ricas sábanas que se nos pegan y nos aprisionan no pueden faltar.
En la adolescencia nuestros padres abandonan, poco a poco, esa insistencia por preservar nuestras horas de sueño; "no hagas ruido" pasa a sustituir el antiguo "acuéstate ya". Como no dormimos de noche, "recuperamos" el sueño en cuanto se nos brinda la posibilidad: en el metro, en clase, mientras vemos la tele por la tarde, etc.
La edad adulta tampoco se salva. No dormimos y si lo hacemos, poco y mal. Aparece el llamado "insomnio". De repente, no podemos conciliar el sueño a pesar de que necesitamos una una buena cabezadita. Así pues, no descansar se convierte en un problema.¿Quién nos lo iba a decir?
Hay quien dice que dormir es una pérdida de tiempo y que ya reposarán mientras mueran. Hay quien le saca partido a esas largas noches en vela (o por lo menos eso cree) y se deja inspirar por las musas del desvarío. Eso he intentado hacer yo y de la mano de Hipnos me despido. Dulces sueños.