martes, 10 de enero de 2017

Asesinato en el Orient Express

Hercule Poirot, el famoso detective de bigotes enroscados y modales repipis, se encuentra en un tren con un señor que dice que le van a matar y le pide ayuda. El estrambótico belga le dice que no gusta su careto y que no cuente con su colaboración.
El sujeto muere y el sabueso se pone manos a la obra:
Debido a una nevada muy fuerte están parados.
El tren va demasiado lleno teniendo en cuenta la época del año y los ocupantes son de lo más variopintos.
A simple vista, no se conocen entre sí y no tienen ningún móvil.
Hay muchas pistas, pero cada una señala a un sospechoso distinto. ¿Habrán sido puestas a posta?
¿Cuál es el verdadero crimen? ¿Quién es la víctima y quien el verdugo? ¿Qué importa más: la ley o la justicia? El secreto está en el kimono escarlata.
Nos encontramos ante una de las novelas más conocidas de la genial Agatha Christie en la que hay varios elementos muy característicos de la autora: Muchos personajes, un tren y el enigmático investigador.
La actitud pedante del señor Poirot llega a irritarme, aún así, el estilo ágil de la autora convierte sus obras en un perfecto alivio para las resacas literarias; ideal para esos días en los que una prosa enrevesada o unas ideas muy profundas no tienen cabida entre mis lecturas de almohada. 

domingo, 8 de enero de 2017

Propósitos lectores 2017

Todos los años por estas fechas los buenos propósitos inundan nuestro entorno. Que si vamos a comer más sano, apuntarnos al gimnasio, pasar más tiempo con la familia, etc.
Una agenda nueva, un panel de objetivos y mucha motivación después de ese empache a polvorones que nos hemos otorgado.
¿Qué pasa? Que cuando se nos pasan los efectos de las peladillas nos topamos con la realidad. Esos objetivos que nos hemos marcado nos empiezan a agobiar porque vemos lo que nos cuesta cumplirlos y ya no son una meta sino una obligación.
Llega la primavera que la sangre altera, decimos "ahora sí que sí", nos apuntamos al gym para la operación bikini. Se nos fríen las neuronas con tanta kalima y hasta septiembre no nos hemos acordado de ir. Decimos "ahora sí que sí", nos olvidamos de todo lo planificado en enero. Borrón y cuenta nueva; y entre mazapán y mazapán vuelta a empezar.
Aún así, y a riesgo de cambiar por completo mi opinión, les presento mis propósitos lectores para este año:
-Leer las 12 novelas de Rosa Montero que aún no he leído.
-Leer 12 novelas de Agatha Christie, para acercarme un pelín más a mi meta de leer todas sus obras.
-Llegados a este punto ya tengo 24 novelas "elegidas", así que mis próximos propósitos no son tan numerosos, pues ya he llegado al ecuador de lo que me quiero leer (50 libros en total) y no deseo condicionar todas mis lecturas.
-Así que sumo leer al menos dos de los siguientes títulos:

  • Drácula de Bram Stoker.
  • El Nombre de la Rosa de Umberto Eco.
  • Madame Bovary de Gustav Flaubert.
  • Los mandarines de Simone de Bouvoir.
  • Hamlet de Shakespeare.

-También me gustaría leer algo de Nietzsche.
-Continuar con las Crónicas vampíricas.
-Y leer 5 libros en papel.
¿Me he pasado? Igual...¿¡Quién sabe!? Ya lo veremos.

¿Tienen propósitos lectores para este año? 
Me encantaría saberlos :)

domingo, 1 de enero de 2017

¿Dormimos juntos?

La protagonista de este escrito comienza quejándose de lo mucho que se ha vendido la trilogía de "cincuenta sombras de Grey" mientas ella como escritora no puede vivir de los libros. Muy bien. Todos nos quejamos. Yo la primera. Lo iba a dejar. Era mi propósito para año nuevo, pero creo que es más factible que me apunte al gimnasio. ¡Fíjate tú lo que te digo!
Entonces, muy indignada ella, decide escribir un relato erótico que la forre. Para ello, se  encierra con un tipo, de esos que no tocarías ni con un palo, porque le puede publicar la novela. A estas alturas ya te has leído medio texto.
Después, resulta que lucha con la tentación: Acostarse o no con su compañero de escritura.
Y ya está. La protagonista se llama Andrea igual que la autora del libro y juega con la sensación de que el "libro" pudiera ser autobiográfico. ¡Pero es que tiene cincuenta páginas! ¿Dónde está el libro?
Igual soy yo, que soy mala gente y no veo lo difícil que puede ser escribir un libro. Pero me encantaría saber si alguien más de ha preguntado lo mismo después de leer las "Cincuenta páginas de Andrea".

jueves, 29 de diciembre de 2016

La sumisa insumisa

Desde que salió la trilogía de "Cincuenta sombras de Grey" se puso muy de moda leer historias romanticonas con protagonistascon poca sesera y actitud infantil que buscan un príncipe azul que resulta que es verde esmeralda pero la chica es daltónica y nos quiere hacer ver los colores igual que ella que es la que tiene razón. Porque al parecer el chico que se porta mal, es un encanto, solo hay que castrarlo y someterlo al quinto grado de la dulzura de las películas de Disney.
Muchas personas, que han comenzado con dicha trilogía, han seguido buscando lecturas del estilo para saciar su curiosidad sobre el BDMS que sale de refilón en estos cuentos, pues ese matiz hace más interesantes esas novelas románticas del género chic lit que solían leer. Que no dejan de ser eso: Novelas románticas con príncipe azul y final feliz. Que está muy bien. Entretienen. Pasas el rato. No aportan nada pero eso no es lo que importa. Para las resacas lectoras, las mentes ocupadas y la falta de tiempo vienen muy bien.
Pero si te gustó dicha trilogía y buscas algo parecido no leas este libro. La búsqueda de información acerca del BDMS de Rosa Peñasco es bastante buena y si te intriga este tema un poco, mera curiosidad, y quieres un manual informativo resumido, este libro puede ser una buena opción.
En cuanto a la historia romántica. No hay. La protagonista no es virgen, ni tiene veinte años ni busca el amor de su vida. Es una chica normal. Curiosa. Y piensa. Esa es su mayor virtud. No quiere cambiar a nadie y tiene claro que ella no va a cambiar. Pero quiere saber. ¿Que eso la cambia? Puede. ¿Es malo? No tiene por qué. 


domingo, 25 de diciembre de 2016

La tregua

Mario Benedetti nos presenta una novela en forma de diario con pinceladas existencialistas.
En ella habla de cómo la rutina y la adicción al trabajo pueden truncar las relaciones familiares, destruir los pilares que sostienen esos lazos. Simplificar los sentimientos que se tienen y hacer que estos desaparezcan para siempre jamás.
Pero uno es humano, al menos creer eso le consuela. Y la vida parece dar segundas oportunidades. Efímeras como la vida misma. Pero fuertes, potentes e intensas como solo esa misma vida puede ofrecer.
Uno vuelve a ser joven, a vivir de verdad esa vida, a sentirla, a disfrutarla, a gozarla y, por supuesto, a padecerla.
Llámalo Karma, llámalo destino, llámalo Pepe o como lo quieras llamar. Da igual. todo lo que sube acaba bajando (Démosle las gracias a la manzana que le cayó a Newton en la cabeza). Nos acabamos dando un batacazo con la realidad: La vida es finita y nada más.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El Alquimista

Perseguir un sueño. Darte cuenta de que siempre ha estado ahí. Querer volver a tenerlo. Dar un rodeo de padre señor mío. Aprender muchas cosas por el camino y darte cuenta cuando llegas a donde empezaste que quieres estar en otro lugar que has dejado atrás. Uno que has conocido gracias a ese viaje hacia el principio que emprendiste.
Esta obra de Pulo Coelho puede interpretarse de mil y una maneras. Tiene matices de libro de autoayuda y esa firma autobiográfica tan característica del autor. Al menos es la impresión que tengo como lectora. Quizás si le preguntásemos al autor, este podría decirnos que no se identifica con ningún personaje de su obra y que se ha inspirado en cualquier otra persona para crearlo.
No obstante, opino que, al igual que tiene muchas posibles interpretaciones, evoca muchas otras obras. Algunos clásicos incluso.
El ritmo acompasado recuerda a las narraciones de los beduinos  en el desierto. A su vez, se asemeja a un remolino de ideas arenosas convertidas en palabras, impulsadas por la única fuerza y voluntad del viento que crea su propio orden.
El autor asegura que creó la obra en tan solo dos semanas, pues parecía que siempre hubiese estado en su ser.
Quizás no haya entendido el verdadero mensaje del libro, o que simplemente no tiene ningún mensaje concreto que aportar y que la importancia que le demos radique en la interpretación que le demos.

¿Qué opinan?

domingo, 18 de diciembre de 2016

El vuelo de Íkaro

Íkaro es un personaje mitológico que vuela con unas alas prefabricadas, del Ikea de aquella época. Las monta sin mirar las instrucciones todo valiente él, empieza a volar intrépido como el que más, se olvida del protector solar y se achicharra todo todito todo. Antes de que le dé tiempo de ir a por el after sun que tiene en la nevera o a cortar un gajo de pita sábila al jardín, se le derriten las alas, se cae al mar, se lo come sin querer un tiburón vegetariano con todo el cargo de conciencia que te puedas imaginar y se acabó la historia.
¿A que es bonita? Romántica a más no poder.
Igual se me ha escapado algún detalle, como el nombre de las alas, pero la historia original es así...más o menos.
En el libro de Raymond Queneau no hay Ikea. Siento desvelarlo, pero no quiero crearles falsas expectativas. Y a Íkaro le gusta empinar el codo. Sí, sí, como lo oyen. Le da al drinki drinki, coge las alas y se larga el muy capullo. Pero no aparece ni por el Sol ni por la Luna ni por ningún lado. Aunque el autor solo lo busca en el planeta Tierra, todo hay que decirlo. El autor se pasa la novela buscando al personaje que ha creado y que ha desaparecido de sus páginas como por arte de magia. Contrata a un detective, porque el caso lo requiere. Hay sospechosos, cosas que no son lo que parecen y si bebes no conduzcas. Al final pasan cosas...como en todos los libros. Cosas que no contaré por respeto a la DGT.