martes, 7 de enero de 2014

¿Cuándo empieza el año?

Personalmente, pienso que enero es el peor mes para llevar a raja tabla eso de "año nuevo vida nueva". El año tiene doce hermosos meses, para qué empeñarse en cambiar el mundo en el primero. ¿A qué se dedica uno después? Ya lo sé, a muchas otras cosas. Pero el ser humano es un animal de costumbre y, como tal, ha de adaptarse a los cambios de manera paulatina (o no, eso ya cada uno). Por ello, recomendaría que, si uno quiere que las cosas cambien en enero, empiece con los propósitos en noviembre.
¿Les pasó igual que a Lemon, verdad? Noviembre pasó, diciembre no existe (es una ilusión a base de polvorones y turrón de Alicante) y, de repente, nos encontramos con las jorobas del camello de Baltasar en medio del salón. Por suerte, podemos decir que hemos sobrevivido a las Navidades (eso ya es un logro) y, pese a que hayamos empezado el año algo perjudicadas porque la aversión a los pijamas y el amor por las ventanas abiertas en las noches de invierno no sea compatible, estamos repuestas y dispuestas.

Es un mes idóneo para la reflexión: Tener en cuenta nuestros logros sin quedarnos estancados en ellos y utilizar nuestros "fracasos" de linterna para enfocar nuestras próximas metas. Muchas personas hablan de "cambiar cosas", pero les aseguro que si las velas con aroma a vainilla no fueron su fuerte el año pasado, este ahora no va a ser diferente (basado en datos empíricos de Limón). Quiero decir que uno no debe obligarse a cumplir con lo estandarizado, sino que debe buscar metas que de verdad le importen y con las que se identifique. No debemos abandonarnos y cumplir con los desafíos impuestos por la sociedad. Desde mi punto de vista, uno tiene que marcarse objetivos "cumplibles", a ser posible, a corto plazo. Con esto no digo que haya que proponerse logros alcanzables sin apenas esfuerzo. Pero si se tiene que empezar el año en febrero, se empieza. Los chinos se dedican a eso desde hace mucho y nadie los critica por ello.

Los limones tenemos un método "infalible" para decidir propósitos. Digo "infalible" porque todavía no se ha puesto en práctica y, por tanto, no ha llegado a fracasar. Consiste en pedirse a uno mismo lo que le pide a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Lemon lquiso salud, por lo que para cumplir sus propósitos va a hacerle caso a su matasanos particular. Según Paco Pepe, debe dedicar más tiempo a sus aficiones. Ella es una limoncilla sencilla a la que le gusta leer, escribir, tejer, visitar exposiciones, ver películas cuanto más peculiares mejor, dar paseos a velocidad de footing con los cascos puestos y sin hacer caso a nadie, ir a la playa y apagar el móvil. Recientemente, ha descubierto el Kpop, gracias a la chica de la droguería que nunca está y ha redescubierto su lado friki de la mano del anime. Además, casi todos sus hobbys son compatibles con una taza de té.
De manera que ha decidido plasmar sus logros y descubrimientos de manera periódica en la tetería de las carpitas. Eso sí, a su manera porque al igual que le gusta apagar el móvil en la playa, adora no encender el portatil entre semana y, por tanto, programará las entradas, pues es el típico limón que escribe tres entradas seguidas (pues solo lo hace inspirado) y luego no las publica porque considera que ha escrito demasiado y ningún adicto al té querría leer algo que durase más de una taza de esta sustancia tan aditiva.
Estos son sus propósitos del momento, porque un año es demasiado largo y la improvisación demasiado bonita. Si, por contra, echan de menos alguna temática en especial para las entradas, soy todo oídos.

Así pues, les deseo un feliz año, empiece cuando empiece.

martes, 24 de diciembre de 2013

Aniversarios

Todos celebramos cumpleaños, bodas, bautizos y comuniones...también celebramos fiestas nacionales, la Navidad, la semana Santa, el día de San Valentín, el del SIDA,el día de la mujer trabajadora, el de la mujer maltratada, el del orgullo gay y muchas más fechas que ahora mismo no se me ocurren.
Pero ¿que hay de los divorcios y las separaciones? ¿No los celebramos? Puede que porque nos traigan recuerdos de momentos en los que éramos felices junto a una persona determinada, porque ya no estamos junto a ese ser y nos entristece. También puede ser que sintamos sentimientos rencorosos hacia esa persona y que por eso no queramos ni acordarnos de ella. Pero lo cierto es que si alguna vez hemos estado con esa persona y la hemos querido, donde antes había fuego puede que ahora solo queden cenizas, pero algo queda. Lo que cada uno haga con ellas es cosa suya. Podemos barrerlas y fingir que nunca ha pasado nada. Pero el CSI Miami de nuestro corazón descubriría que estamos intentando encubrir nuestros propios sentimientos, haciendo que estos se conviertan en verdugos de nuestras emociones. Suprimiéndolas hasta que ya no quede rastro de ellas. Pero el crimen perfecto no existe y siempre se acaba descubriendo quién es el asesino...y si no se llegase a descubrir, este mismo estaría suicidándose con pequeñas dosis de cicuta de esa conciencia intranquila que no lo deja descansar en paz.
Justo es lo que necesitamos cuando acabamos una relación: Paz.
No quiero decir que haya que celebrar un aniversario de despedida con ese ser querido al que ya no adoras como antes, que quizás odies o desees olvidar. Pero si por casualidad te acuerdas o te lo encuentras puedes celebrar que ya no estás a su lado y que eso no te ha impedido evolucionar como persona.
Dicen que del amor al odio solo hay un paso. Pues del orgullo a la paz hay la misma distancia.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Dos veces

Has soñado con ello. Ya te ha pasado por la cabeza con los ojos abiertos. En el alfeizar de la ventana ya te has sentado. Has vacilado, pero esa línea nunca la has cruzado. Leyendo un libro en esa postura varias veces te has quedado. Y en más de una el equilibrio te ha fallado, el viento te ha querido ayudar pero tú no has aceptado. ¿No era esa tu decisión? No, me lo he pensado.
Como las cuentas de una pulsera en la mesa las has dejado. Las has puesto en fila. Has hecho un círculo con ellas pero no te las has tomado. Hubiese sido fácil. Ni te hubieses enterado. Pero te lo has pensado.
El desayuno se te ha enfriado, el almuerzo ni siquiera lo has preparado. Tus entrañas protestan a la hora de la merienda. Con agua ahogas sus gritos y con una de esas cuentas calmas el latir de tu consciencia. A la mañana siguiente abandonas tu contienda. sin necesidad de pensarlo.
No es vértigo ni aversión por los fármacos. No se trata de ser cobarde para tomar una decisión o valiente para enfrentarte a tu destino. Pues sin necesidad del mirarte al espejo sabes que has perdido. Tu objetivo se ha adelantado. Ante ti lo encuentras mirándote a los ojos. No hay necesidad de intercambiar palabra. El mensaje está claro, aunque nadie lo entienda.
"La vida es una mierda", dicen las malas lenguas; mientras, las pituitarias prodigiosas aseveran que simplemente "apesta".
Pero tú sabes que no es cuestión de observación ni de aromas: Galletas de sésamo, incienso de sándalo y té de canela. Esas rosadas mejillas y esos labios carnosos. Sin necesidad tener un cuerpo pestilente en avanzado estado de composición bajo esa frondosa cabellera con olor a azucena, sabes lo que tu aspecto desmiente.
Eres un mero recuerdo inerte que bajo ese latido disimula su muerte.


sábado, 12 de octubre de 2013

¿Mercurio, cuándo has pasado de moda?

Una se casa en Punta Cana en vaqueros y con unas botas negras de infarto. Quizás poco apropiadas para el evento, pero más favorecedoras que un vestido blanco, seguro. Hemos de recordar que los limones son muy chiquitines; y verlos con un vestido largo y pomposo sería una horrible pesadilla (Como si las pesadillas pudieran ser hermosas).
Por supuesto, se trata de una ceremonia civil oficiada por un caballero conocido. El señor Pistacho. Equipado con la siguiente indumentaria: americana azul, corbata a juego, calcetines blancos, zapatillas deportivas del mismo color y un kilt escocés (Es que los cuadros están de tendencia). Para completar el look, un taburete de tres patas sobre el que estaba sentado mientras ordeñaba una cabra enana. La cabra no tenía nombre, pero juraría que se llamaba Camila. Tenía pinta de eso.
Mi novio novia: Una tortuga boba (se llama así la especie, no quiero insultar a nadie) con unas envidiables pestañas me sonríe. Y los invitados...¡Una élite! Entre las eminencias que asistieron al banquete se encontraban: Obelix y Mafalda que estaba enfadada porque de primero había sopa.
Cuando nos disponíamos a vivir una vida en armonía juntos nos persigue la interpol. Somos sospechosos de habernos casado por conveniencia para que mi esposa pudiese seguir perteneciendo a una de las especies protegidas y, de esta manera, salvarse de los cazadores furtivos.
Aún no habíamos empezado la luna de miel y ya teníamos a los detectives pisándonos los talones. ¿Qué hacer en estos casos? ¡Llamar al "Equipo A", por supuesto! Nos sacaron de la República Dominicana en un dragón que iba cambiando de color (rojo, verde, violeta o amarillo) según fuera mejor uno que otro para el camuflaje.
¡Qué dolor de cabeza! Menos mal que era un sueño. De los emocionantes, pero un sueño después de todo. Se nota porque yo no hubiese invitado a Mafalda...seguro que fue ella la que se inventó lo del matrimonio de "inconveniencia".
Pipipipi: El termómetro marca 35º, pero tiene que estar mal. Seguro que tengo fiebre, así que voy a la farmacia:
-¡Hola Lemon! Todavía no nos ha llegado la crema. (Sí, en la farmacia me conocen porque me gasto más en drogas recetadas que en ropa).
-No vengo a por eso. Quiero un termómetro. Pero no de esos que suenan, sino de los otros: Los de "toda la vida".
-¿No te gustan los digitales?
- No. Creo que no son de fiar. Tengo fiebre y me marca 35º  el que tengo en casa.
-Puede que no tengas fiebre y solo sea malestar.
-Ya...claro. ¿Y por eso me he casado con una tortuga? ¿Me deja un termómetro de los de mercurio?
-Es que ya no los fabrican.
-¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Cómo???????????????????????????
- Es que el mercurio era bastante venenoso y, como las madres le ponían los termómetros en la boca a los chiquillos, los han retirado...
- Ya, bueno ¿pero sabe dónde podría encontrar uno de esos todavía?
- Ahora hay unos más gorditos con Galio que...
-¡Ese es de los "de toda la vida"! Lo que yo quería.
-Pero no tiene mercurio.
-¡Da igual! Me llevo este con sucedáneo de mercurio que me hace el apaño. Y deme mucho paracetamol que no quiero dormirme así. Despertaría en mi noche de bodas y no me va la zoofilia por muy bonitas que sean las pestañas y por más encantadora que tenga la sonrisa.
El farmacéutico accede con cara de poker.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Tétrico

Lunes. Sentada en una silla giratoria con el ordenador delante y el teléfono al lado; la puerta al frente y ocho despachos a tus espaldas; a la derecha la sala de reuniones. Las ventanas están cerradas. Hay una tormenta de arena y el aire acondicionado está encendido, el aparato apenas suena y tienes que concentrarte para oírlo. Cuando casi lo has conseguido suena el teléfono. Han colgado.
El silencio es sepulcral. Así pues, no tienes más remedio que darle al botón izquierdo del ratón para escuchar a la impresora. Te levantas a por el documento aún caliente, casi tanto como el aire que se respira en la calle.
Un día perfecto para trabajar sin que te molesten. Lástima que no haya nada que traducir. Puedes adelantar un poco la facturación, revisar el acordeón de entrega o hacer el control bancario que ya has hecho el jueves pasado. Demasiado temprano para hacer el arqueo. Demasiado tarde para desayunar. Demasiado tranquilo para no aprovecharlo.
Empiezas a leer una comedia para contrastar un poco el ambiente frío y triste de la oficina desierta. Trata de una mujer que se separa de su marido y se aburre porque no tiene con quién discutir. Es graciosa. Pero tu mente viaja hasta tus propias sonrisas. Esas que producen tus recuerdos de hace tres días.
La compañía justa y necesaria y, para variar,unos cuantos dromedarios. Recuerdas que montaste a Messi, pero aún así fue divertido. Se balanceaba de un lado para otro. Un medio de transporte en el que depositabas poca confianza, teniendo en cuenta que el cinturón de seguridad era una cuerda atada. Pero a medida que transcurría el safari se volvía más y más relajante. Incluso parecía que el camello se reía de ti cuando te bajabas, porque te veía la cara de miedo que se te quedaba. Pero quién más se reía era el que iba al otro lado de la joroba porque pudo vislumbrar el pánico de tu mirada durante toda la travesía. Cuando abrías los ojos, claro está. Merecía la pena hacerlo solo por ver su cara de felicidad. Este y otros pensamientos más cursis todavía, que no escribiré, inundaban mi psique.
Mi mirada se desvanecía en el horizonte, donde de repente la arena del desierto se convertía en la tormenta de calima que dejaba las ventanas hechas un poema. El velatorio había acabado y mis compañeros volvieron a sus puestos de trabajo. Alguna que otra lágrima en los ojos y un centro de flores que se quedó a mi vera, como si para mi fuera.
-"Curioso", pensé, "flores muertas que lucen con el último halo de vida junto a un fiambre al que un tanatopractor le ha sacado el mejor partido posible, dadas las circunstancias".
Mientras contemplo los hermosos, a la par que tétricos, cadáveres vegetales entra alguien y dice:
-Bonitas flores. ¿Es tu cumpleaños?
-Sí.
-Felicidades.
-Gracias.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Arco iris low cost

Muchas veces en el supermercado juzgamos un producto por su envoltorio. Nos llevamos el que tenga la foto más bonita, el que sea de un color más vistoso o el que más se ajuste a nuestras necesidades según su carátula. Sin ir más lejos, con el maquillaje ocurre lo mismo: "todo lo que es negro tiene que ser bueno y lo dorado caro", pensamos.basándonos en las "grandes marcas" del mercado. Pero no siempre es oro todo lo que reluce. Como ejemplo podemos poner ese famoso desmaquillante bifásico de marca blanca de ese supermercado francés tan conocido. Sí, sí, todos los limones aquí presentes me entienden. Ese del que hay dos versiones: La normal con un bote transparente de toda la vida y otro pro en un bote negro. Ambos productos contienen los mismos componentes, en el mismo orden incluso, aunque desconozco si también en la misma cantidad cada uno de ellos. La única diferencia aparente es el envase y el precio, claro está.

De esta manera, cuando buscamos algo barato, por lo general, nos guiamos por el arco iris low cost. De manera que, si necesitamos unos muebles baratos que nos sean funcionales, pesen poco y tengan algo de gracia lo más probable es que visitemos esa tienda sueca. Ese laberinto sin fin, con un montón de "obstáculos" visuales que hacen que te entretengas en cualquier esquina, te lleves lo que no quieres y olvides por completo lo que de verdad andabas buscando. Un buen sitio en el que encontrar lápices gratis. Incluso un restaurante perfecto para estudiantes Erasmus a los que, aún estando las navidades a la vuelta de la esquina, no les han ingresado la beca. Un menú de aspecto sospechoso que el susodicho arriba nombrado engulle sin muchos miramientos. Después de eso no querrá ver una salchicha en su vida (qué mal ha sonado eso), pero habrá sobrevivido el primer semestre. 

También existe el caso del estudiante Orgasmus que prefiere aprovechar la ubicación, la novedad, la falta de control paternal, el tiempo libre y no tan libre o cualquier otro paradigma para viajar. Pero es estudiante y como la propia palabra indica: usuario del arco iris low cost. Así pues, comprará un billete por internet, facturará on- line y, por supuesto, viajará sola y exclusivamente con equipaje de mano. Una mochila del decathlon de toda la vida...la vida de la tienda claro, porque antes era otra cosa

Pero aunque lleve una mini maleta de cabina elegirá esa aerolínea irlandesa. Sí, sí. ¡Esa, esa! La más barata. Esa que tiene esos asientos de guagua urbana en los que, en condiciones normales, apenas te sientas. Esa que cobra muchas cosas "esenciales" para la gente que suele viajar con otras compañías y que tanto les indigna. Cosas que no necesita nadie que lo único que quiera es que lo lleven a otra parte, a conocer mundo y a pasar experiencias inolvidables. Alguien que, con la ayuda de un buen libro, convierte el viaje en avión en un "interviaje" a otros mundos antes de llegar al país de destino. 

Lo sé. Es difícil concentrarte en una historia cuando intentan venderte cigarrillos electrónicos y calendarios de azafatas (solo en invierno) durante todo el trayecto. Que dicho sea de paso: ¿Por qué no hacen uno de azafatos? Sería más interesante, no cabe duda.

Pero hay veces que lo barato sale caro. Uno consigue muebles que con suerte conseguirá revender si no se han disuelto antes por la acción de alguna fiesta. Antes bien, por mucho que se consiga vender el armario queda mucha basura muchos recuerdos, fruto de los múltiples viajes que hemos hecho gracias a esa aerolínea tan barata. ¿Y ahora qué? Utilizamos nuestro barómetro "arco iris low cost" y buscamos los colores económicos por excelencia para encontrar la solución definitiva y poder llevárnoslo todo, incluido ese sombrero mejicano...

Ahora bien, en correos descubrimos que no hay que juzgar a un libro por su cubierta. Nos sale más barato ir a Finlandia que traernos todos esos cachivaches, que ni nos caben en el cuarto. Así pues, decides donarlos, regalarlos, subastarlos, tirarlos o pintarlos de colores low cost antes de mandarlo en cohete a velocidad caracol a nuestra humilde morada.

sábado, 24 de agosto de 2013

Un día de esos...

en los que:
-te preguntas qué demonios estás haciendo con tu vida. Más allá de los míticos ¿a dónde vamos? y ¿de dónde venimos? El primer interrogante es mucho más trascendental, a la vez que simple, que las otras dos cuestiones. Pues mientras el segundo y el tercero poseen un sentido global y son tema fundamental de varios filósofos, el primero solo nos incumbe a nosotros mismos. A un solo individuo. 

Es por eso que es un día de esos en los que:
-eres egoísta y solo tus problemas te importan. Son los peores. Seguro que no. Pero para ti lo son. No hay nadie que lo esté pasando peor por muy cruel y despiadada sea su muerte. "Al fin y al cabo encontrará la paz después de tanto sufrimiento". 

De manera que es un día de esos en los que:
-los males ajenos no te "consuelan" y no hacen que pienses que tienes una vida maravillosa con respecto a muchos otros seres. Si bien las comparaciones son odiosas, las haces para hundirte más en tu pozo de excrementos putrefactos, sentimientos cadavéricos, pensamientos pestilentes y reflexiones nauseabundas. 

Por este mismo motivo es un día de esos en los que:
-evitas tener contacto humano alguno. Solo alimentaría tu ira. No deseas que te pregunten nada. Ni siquiera la hora. Nada que ellos quieran saber de ti es de su incumbencia. Aunque, quizás sea lo que necesites. Hablar. En realidad, quieres hacerlo. Pero tienes tus predilecciones. No hablarías con cualquiera. 

Pero debido a ese "capricho" es un día de esos en los que:
-te sientes ignorado. Y el malo eres tú, por pretender captar la atención de alguien. Por pretender que alguien te haga caso por obligación. 

Aún así, si respondiese, podría convertirse en uno de esos días en los que:
-comenzarías diciendo: me encontré a Laura y me dijo que [...]. Después de ello, en el caso que te respondiese, te diría: Bueno ¿y tú también quieres hacerlo porque te lo haya dicho ella?¿Qué es lo que quieres hacer tú? Te sientes vacío y no por no haber comido. Y romperías a llorar...

porque es un día de esos en los que:
-da igual que sea sábado. No sabes si cortarte las venas o dejártelas largas. Optas por la segunda opción porque sabes lo difíciles de mantener que son los peinados a lo Victoria Beckam y eres, por naturaleza, una persona práctica. Además, crees que es de cobardes cortar por lo sano y seguir la moda. 

Pero ¿qué ocurrirá la próxima vez que vayas a la peluquería?
¿Cambiarás de opinión?
¿Te convertirás en una fashion victim?

Sabes que volverá a haber un día de esos en los que...