miércoles, 16 de mayo de 2012

La sevillana acuática

Hoy hace un mes que me apunté a la cocheescuela, pero no he avanzado tanto como esperaba. ¿Quién sabe? quizás  esta historia termine como la de la liebre y la tortuga y acabe por llegar a la meta.
 Por el contrario, a la piscina me apunté ...hace 13 días y tengo la sensación de que mi transformación de pidra a sirenita va por buen camino:
-He averiguado cómo se respiraba debajo del agua. Todo un descubrimiento para alguien que le tiene más miedo al H2O que un gato.
-He conseguido hacer "pies" saltando, porque la altura de la piscina es de 1'60 m y no me llegan los pinreles al fondo. Una que es una canija... Pero si una no quiere desanimarse, lo mejor es no mirar a los otros canijos,Gremlins, digo "niños", porque una puede acabar profundamente deprimida y si se llega a ese pozo sin fondo no hay socorrista que te salve. Tienen demasiada energía y contra eso una no puede luchar.
La clave está en conseguir mantenrse a flote y no acabar cual Titanic. En caso de preveer un hundimiento inmediato hay que gritar con ganas (es mi alarma anti-hundimiento) y si el monitor no te ignora no terminas como el Concordia.
Una vez superado el pánico, cuando ya abres los ojos debajo del agua para ver los pies y demás extermidades de de bichitos acuáticos una se aficiona al cloro.

Y es que la flora y fauna de un estanque piscinal es muy peculiar:
-Primero, tenemos a los veteranos, esos seres que, aparentemente, han conseguido desarrollar una anatomía propia para el medio "natural", cuenta la leyenda que algunos tienen hasta branquias, aunque no puedo asegurarlo.
-Después, nos encontramos con los que aún recuerdan los primeros días en el charco, cuando ese líquido era un duro contrincante al que solo podían vencer al unirse a él. Ahora, estos no tan veteranos recuerdan esa época con cariño al ver a los nuevos grumetes que se han unido a la flota.
-Y esos somos nosotros, los renacuajos que chapotean en un mar de risas (que hacen que te hundas) y lágrimas producidas por los reiterados ataques de risa (que tampoco ayudan a mantenerte a flote porque hacen que suba el nivel de la piscina  y no es precisamente óptimo).
La diferencia es que a nosotros no nos van creciendo las patitas mientras nos desarrollamos, sino que a medida que pasa el tiempo vamos usando más extermidades que al principio, porque las soltamos del bordillo. Después, intentamos coordinar las inferiores y las superiores de manera gracil...y mientras eso ocurre creamos estilos acuáticos no reconocidos pero dignos de mención. No voy a hablar del crol o del estilo mariposa...eso lo distingue cualquiera. Más bien nos dedicamos a hacer "el perrito" con la cabeza bien fiera del agua, "el barco" chapoteando bien con los pies (hay dos variantes: una con tabla, y otra sin ella), "el tiburón" con un movimiento de pies más discreto y empujando un churro rosa, "la medusa" (este estilo es propio del monitor chapoteador y consiste en acercarse a alguien por debajo de la superficie y tocarle un pie ¬¬) y también "la bicicleta" con ayuda de un churro verde entre las piernas. Pero el que más "mola" y que una servidora ha acuñado es el de "sevillana acuática" que consiste en imitar el estilo "braza" sin éxito alguno y con ayuda de un churro también  verde, pero esta vez mordido por algún manifestante de cinco años que defendía su derecho a una merienda digna. Es que con esto del miedo a los cortes de digestión están los chiquillos a dieta a base de cloro y plástico de churro. Al parecer, este estilo recuerda a una sevillana (no pretendo faltar el respeto a nadie) que no para de bailar dentro del agua. Desplazarte, lo que se dice desplazarte no te desplazas mucho, pero haces ejercicio y pillas "color" (bronceado, rojo, rosa o escamado, dependiendo de la ausencia o no de protector solar).
Servidora, cansada como una perra que monta en bicicleta dentro de un barco se cae al agua y le  pica una medusa tras volver de la feria de abril, va a echarse aceite de romero y a beber aguita con  cloro azúcar que dicen que va muy bien para los dolores musculares.

Cleopatra Star

Aprovechando esta época de frío invertido me fui a visitar a mi Perseo peluqueril, el único capáz acabar con  mi Medusa capilar. Una vez que las serpientes de mi fregona estaban bien pasadas por agua, champú y acondicionador. Tatito, tijeras en mano, quiso persuadirme para convertir a mis culebritas en gusanitos (seguro que ya tiene un cojín lleno de mi cabellera...y está coleccionando más para conseguir el colchón a juego).
Pero por más calor que me dé, me sigue gustando mi peluca y solo quería encogerla y darle un poco de forma y como eso de meter el cabolo en la secadora no es muy sano...era hora de ir a "la pelu".

-No sé qué hacerme, pero no lo quiero muy corto...
-Ah, pues yo te .o iba a dejar cortito para que estuvieras más fresquita.
-No ¬¬
-Bueno, pues te hago unas capas, te vulevo a cortar el fleco y te dejo media melena...por el hombro para que quede un peinado desenfadado.
-Hmmm, vale...

Resultado:
Una mezcla entre Cleopatra y Ringo Star. Supongo que me acostumbraré, pero estoy deseando que me crezca el fleco.

domingo, 6 de mayo de 2012

Centauros del desierto

Muchos, de pequeños, quien les escribe incluida, veíamos los documentales de la 2 y las pelis antiguas que salían en varias de las pocas cadenas que había. (El rendimiento académico era mayor, no había tantas series a las que te podías enganchar) No existía la TDT ni nada parecido (parezco una abuelita hablando de un pasado remoto)...bueno estaban las superparabólicas que se llenaban de agua cuando llovía y se convertía en bebedero para gatos y en la piscina pública de cualquier pajarillo que se atreviera a darse un chapuzón.
Es la hora de merendar. Nosotros estamos con nuestro sandwich  de nocilla y pan de molde con corteza en una las manos. El Cola Cao con grumitos se encuentra encima de esa frágil mesa de cristal, típica de los salones de todas las casas. Frente a nosotros no podía faltar la tele que nos mantenía lo suficientemente hipnotizados como para comernos hasta la corteza sin rechistar (es mi parte favorita del pan, pero hay a quién no le gusta).
En la caja tonta, a la hora del té, aparecía una leona con sus minileoncitos. La 2, tan educativa como siempre, explica el ciclo de la vida...todo bien hasta que la dulce mamá felina decapita a una cebra y entras en estado de schock. Buscas el mando en medio del susto y cambias de canal:

Piung, piung, piung!!
Uff, menos mal, una peli del oeste, acaban de haber un tiroteo, pero no pasa nada, ya estás curada de espanto aunque sigas teniendo la imagen de la cebra grabada en la retina.
El filme acaba de empezar: una familia normal de  5 miembros en casa, perro incluido, en el lejano oeste. Vuelve el hermano del padre, Ethan, que es soldado y lleva años fuera debido a la guerra de secesión. Esta ha acabado hace tres años, pero  Ethan que estaba del bando de los perdedores no había regresado porque se negaba a aceptar la derrota. A raíz de eso, se convierte en forajido, cosa que inferimos porque entrega a su hermano unas monedas recién acuñadas que, obviamente, son robadas.

Ni que decir queda que el prota es John Wayne, el héroe de los Western por excelencia.
En su llegada, saluda a "todos" con alegría, incluso, a la mujer de su hermano la mira con cierta complicidad y podemos inferir que ha habido o hay algo entre los dos. La sonrisa se borra de su rostro en cuanto entra el hijo adoptivo y mestizo de la familia.
La felicidad del reencuentro es efímera, pues, a escasos 10 ò 15 minutos de la película, los nativos queman la casa de la familia, violan a la madre y a la hija mayor y las matan igual que ocurre con el hermano pequeño  y con el padre. Ethan llega a casa junto con su sobrino mestizo al que detesta y se encuentra con ese panorama desolador.
Además, se percata de la desaparición de Debbie, su sobrina menor. Sabe que la han raptado para convertirla en mestiza, una idea que no soporta. Por esta razón decide ir a por ella junto con su sobrino.
Está claro que lo que Ethan más odia en este mundo es el mestizaje.  ¿Qué hará cuando encuentre a Debbie? ¿Cómo acabará? Como de costumbre, no lo desvelaré. Pero he de anunciar que a estas alturas de la trama solía estar en el 5º o el 6º sueño, dándole un beso a escondidas a algún indio guapo o algo. Pero si quereis saber cómo acaba, os invito a que una tarde equipadas con una mantita (se aceptan batamantas) y unas palomitas intentéis ver el final. En el "peor" de los casos os habréis echado una siestecita.

Y con esta película tan poco convencional deseo a las que seáis madres, a las que no queráis serlos ni hartas de wiskey, a las que hagáis de madres de alguna mascota y a todos (pues al fin y al cabo hemos venido de una madre) un feliz día de la MADRE <3
Porque mi madre de convencional no tiene un pelo ^^

miércoles, 18 de abril de 2012

La cocheescuela

Notas que te estás tomando tu tiempo para sacarte el carné de conducir cuando:
-la persona que se apuntó el mismo día que tú ya se lo ha sacado a pesar de haberse presentado unas 5 veces.
-esa persona ya no lleva la "L".
-dejas pasar tanto tiempo desde el teórico que la primera vez que haces prácticas ya no te acuerdas de las normas de circulación
-hace tanto tiempo que te presentaste por primera vez al práctico que ya no recuerdas la cara (aunque sí del trasero) de la rubia que cruzó corriendo por un paso de peatones cuando ella tenía su semáforo en rojo ;y, en consecuencia, te hizo suspender,pues, a pesar se haber parado, psaste las líneas blancas con las ruedas delanteras. [Este hecho me hizo recapacitar: "La próxima que se me cruce la atropello (con suerte no la ve el examinador y si oye el golpe le digo que ha sido una mosquita muerta, paso el parabrisas rápido y listo)].
-pasa tanto tiempo hasta que te presentas por segunda vez que ya no queda nadie de los que se lo estaban sacando contigo.
-tienes el teórico caducado desde hace un par de años.
-mucha gente más joven que tú se lo saca antes. Y no solo eso, sino que ya no llevan "L".
-ya no te molesta que haya gente mucho más joven que tú al volate.
-decides apuntarte a OTRA autoescuela para hacer "borrón y cuenta nueva".
-a esa escuela vas 4 días contados y nisiquiera vas a por tu libro.
-dejas pasar otro añito. Ya casi has acabado la carrera, pero eso no parece interesar a ninguna persona mayor que recalca una y otra vez "con tu tío y con tu tía irás a Bell Air":"Pero aún no tienes carné".
-pasado ese añito, decides volver a matricularte en la segunda autoescuela para darte otra oportunidad y tomártelo en serio.
-el mismo día que te matriculas por tercera vez ves que tu primera cocheescuela cerró.

Pero hay cosas que nunca cambian:
-los cochecoles siguen utilizando la escusa de que te saques el teórico lo más rápido posible porque van a cambiar el tipo de examen teórico clasico a uno multirrespuesta que será IMPOSIBLE aprobar.
-las fotos de tu segundo libro son las mismas que las de tu otro manual de hace 5 años. Eso sí, ya no hay mecánica (jó, por una cosa que me acuerdo, y me quitan los frenos de tambor del temario).

A riesgo de parecer repetitiva o de usar una escusa poco elaborada: Lo bueno de no tener el carné y de que cada vez más gente se lo saque es que vas a gustísimo en la guagua (aquí ha salido mi misantropía interior) y hasta el chofer te echa de menos cuando llevas mucho sin subirte con él (aquí mi ser social que hay en el fondo de lo hondo de mi ser).

domingo, 25 de marzo de 2012

This is not a film


Muchas veces,  vamos al cine a ver una película que debe ser "la repera", y esperamos contemplar un film espectacular, pero al final resulta no ser así. De manera que salimos de la sala con la sensación de no haber visto una obra digna del celulóide (y de haber pagado por dejar que nos torturasen los ojos).

El pasado domingo, aprovechando el festival de cine de "mi pueblo", fui al cinema a no ver una película o a ver una no-película, según se prefiera. Y no es que simplemente, buscara una escusa para comer palomitas y no me enterara de la trama, o que la obra en cuestión fuera una caquita rosa pinchada en un palo. Simplemente no era una película (no le den más vueltas).
La no-película se titulaba "This is not a film" 
(Aquí pueden ver el trailer: http://www.youtube.com/watch?v=fFmZjcgH_iE ) .


Se trata de un trabajo del cineasta iraní Jafar Panahi. Un director de cine con un estilo documentalista (quizás me guste por eso. Adoro a Kazuo Hara) que denuncia los problemas ocasionados por las restricciones de su país. Precisamente por las censuras de este lugar, Jafar ha tenido ciertos problemas con la justicia que sin una razón clara lo ha detenido en varias ocasiones e incluso lo ha encarcelado durante 88 días. Hubiese sido más tiempo si no fuese por las movilizaciones de organizaciones como Amnistía Internacional que apoyaron al cineasta. Actualmente se enfrenta a una condena de 6 años de carcel y a 20 años de inhabilitación profesional que lo obliga a abstenerse de cualquier actividad relacionada con la gran pantalla.


Pero antes de ir a juicio  con ayuda de su amigo y
 compañero de trabajo Mojtaba Mirtahmasb filmó una especie de "película casera" titulada "This is not a film". Destaca por la esfera de cotidianidad, la improvisación del relato y el sentido del humor de Panahi, que pese a su situación no deja de sonreir. No voy a destripar el argumento, porque odio a los spoilers ¬¬
En mi humilde opinión, y sin ser una crítica irónica, la estrella de esta no-película es la iguana que, obviamente, ha nacido para ser una estrella.

viernes, 16 de marzo de 2012

Tato yo te mato

El título de esta entrada no es ningún tipo de advertencia o de amenaza (y no porque ya haya cometido el asesinato).
Tato sigue "vivito y coleando" y espero que siga así por muchos años, porque...

Tato me escucha y me hace lo que quiero. Y no, no es mi amante.
A Tato le digo: "¿Qué crees que me sentaría bien?" y él me contesta con estilo, sin necesidad de ser mi amigo gay.
A Tato le digo: "Quiero algo diferente". Y Tato propone un plan que me suele gustar.
A Tato le cuento cómo me siento: "Me pesa la cabeza". Y él, sin ser mi médico de cabecera y sin receta alguna, me ayuda.
A Tato le digo descárgame que ya no puedo más. Y él, sin ser mi fisioterapeuta, lo hace.
A Tato le digo: "Corta sin miedo". Y, tijeras en mano, me trasquila media fregona. Y eso es porque Tato es mi peluquero.
El otro día, sin ir más lejos, me acordé de él. Pero esta vez fue difertente: no necesitaba un corte de pelo, no tenía las puntas abiertas o dudas sobre algún champú. Estaba en la ducha, en cueros y con la mampara echada. El gel, el champú, el acondicionador y la mascarilla habían sido previamente seleccionados teniendo en cuenta las necesidades de aquel día.
Apretamos el champú de orquidea, hmmm, su olor es un goce para los sentidos. Masajeo, masajeo y vuelvo a masajear...mecachís, algo falla. Tengo la mitad de pelo que ayer y no me acordé al dosificar el producto. "No importa" (estas cosas pasan), pensé...hasta que miré al acondicionador.

Tato, ¿me puedes explicar cómo se supone que voy a acabar la botella interminable de acondicionador TRESemmé ahora?

La guagua voladora


Siempre he sido una fiel defensora del transporte público. Además de evitar el aumento de las emisiones de CO2 y frenar así el deterioro del planeta, es la mar de cómodo. Esto lo hemos escuchado y leído miles de veces. Cierto. Más que una frase que pretenda concienciar parece la típica escusa barata de alguien que aún no se ha sacado el permiso de circulación (No, todavía no me lo he sacado. Probaré poniendome unos pendientes "tipo loro" y atropellando a todo el que se me ponga por delante a ver si de esta manera intimido al examinador y me aprueba. Es mi nueva estrategia).
No, no me he vuelto loca de remate: Ir en guagua es la mar de cómodo. Se puede leer, escuchar música (o las dos cosas a la vez), incluso escribir, si se adquiere práctica. Creo que la guagua ha sido la principal responsable de que obtuviera mi media de bachillerato sin apenas tocar un libro en casa. Y, aunque una no tenga que estudiar, siempre podrá "echar un huele" en su bolso de Mary Poppins particular y encontrar en qué entretenerse. Todas llevamos en el bolso mil y una cosas "por si las moscas". En el mío nunca falta un mp3, una libretita y mi agenda (porque cuando no la tengo se me ocurren siempre las cosas que "luego" tengo que hacer). Últimamente, hay un ovillo de lana y un ganchillo porque intento avanzar con mi "frikimanta" (ya me quedan menos de 100 cuadraditos para terminar el dibujo central); pero también ha habido épocas en las que llevaba una libreta de sudokus o un cubo de rubik, pese a que nunca conseguí resolverlo.

Pero, el miércoles cuando me monté en el Salcai (antiguo nombre de la empresa "Global" de guaguas de Gran Canaria), me di cuenta de que solo había dos pasajeros más aparte del conductor y de mi . "Ya se subirá más gente", pensé. Ingenua de mi, me había subido a la 91en el exótico pueblo de Arguineguína  y no iba a parar hasta el aeropuerto (que está a mitad de camino, a media hora de mi salida y a otra media hora del destino  ).
"Buff, me da mala espina quedarme dormida", pensé y saqué mi ovillo marrón para hacer tres o cuatro cuadraditos y evitar caer en los brazos de Morfeo. Cuando empecé mi segundo cuadradito me di cuenta de que no habíamos pasado por el aeropuerto y de que estábamos a punto de llegar a nuetro destino. Me extrañé mucho, pensé que había sido porque ninguno de nosotros había pulsado el botón de parada para bajarse en aeropuerto y que por eso siguió de largo. No obstante, mi tricoproductividad había sido escasa. Pensé que había sido por el cansancio, pero cuál fue mi sorpresa cuando entré en "El Hoyo" (Estación de guaguas de Las Palmas) y aún no había acabado mi segundo cuadradito. No era de extrañar, pues habíamos tardado 33 minutos en llegar.
¿Me habría confundido? ¿Me habría montado en un avión en lugar de en un bus? ¿Cuándo pasé por el control de seguridad? No me han pedido el DNI. Seguro que no pasamos por el aeropuerto porque nuestro chofer no había pedido permiso para aterrizar. Pese a tantos interrogantes, una cosa queda clara, esas orejas, que llevan las guaguas de Global a modo de espejos retrovisores, son alas.
Definitivamente, me subí en una guagua voladora, sin tráfico, pasajeros ni huelgas de por medio. No pido que hoy el avión "de verdad" llgue en la mitad de tiempo, solo espero que la huelga de Aena no nos afecte y pueda ver a mi niño.