viernes, 12 de noviembre de 2021

Te lo explico...

...despacito, para que lo entiendas aunque no lo compartas. Sí, tú, a tí te hablo. Al que en alguna ocasión me ha dicho:

-¿No tienes WhatsApp? ¿Por qué no te lo bajas? ES GRATIS.

-Sí, yo te mandé un mensaje por Facebook. Pero es que todavía no me has contestado. 

-¿No tienes tele? ¿Y qué haces en tu casa? Yo te regalo una. ¿Que no la quieres? ¿Por qué?

-¿A ti no te da cosa vivir sola? Ojalá encuentres a alguien. O igual ya lo tienes y no nos has dicho nada. Ojalá sea así... No queremos que estés sola...

Señoras, señores, señoris, señoros, señorus y toda clase unicornios iridiscentes: Yo soy así. ¿Más rara que un perro verde? Puede. No lo descartes, aunque soy más de gatos.

Por cierto: no vivo sola. Soy la única humana de esta casa, pero estoy muy bien acompañada. Y si me quieres visitar, llámame, porque tampoco tengo timbre, ni planeo instalarlo. Ya oleré el humo si hay barbacoa cerca y tengo motivo de peso para salir de casa. 

Tele no necesito. ¿Un trasto más que limpiar, que hace ruido y encima gasta electricidad? Tú flipas. Tengo cosas mucho mejores que hacer. Pero gracias de todas formas. 

No me gustan las interrupciones y valoro mucho el silencio. Por eso no tengo las notificaciones activadas y no necesito más programas de mensajería. Yo decido cuándo revisar los mensajes.

-Pero mi ciela, así te vas a quedar SOLA. ¿Tú no piensas echarte pareja nunca? ¿Un novio o algo?¿Formar una familia al menos? No sé, chica... 

A mí me da que tienes el oído selectivo o algo. Me gusta estar sola y en silencio, Mari. Igual un día me caso y todo. Eso sí, veo más plausible que cada uno esté en su casa y se visite previo aviso, a lo Woody Allen. Pero dudo que por ello me deje de gustar estar sola y en silencio. 

domingo, 24 de octubre de 2021

Bloqueo con aires de pseudoescritora

 Aloha a quién no pase la hoja 🙃 (básicamente porque quien la pase no va a poder leer el mensaje).

Casi nunca entro por estos lares. Antes era una herramienta de evasión y de "expresión silenciosa a los cuatro vientos". Es decir, era capaz de escapar entre las entradas que leía y en lo que escribía dejaba escapar lo que dentro de mí se ahogaba.

¿Pero qué ha pasado? En algún momento dejé de hacerlo porque sentía que ya no me salía, que tenía que darle un puntito de gracia que no tenía, que ya no me nacía.

Puede que esa gracia nunca haya existido y que fuera un simple producto de mi  imaginación. Pero de haberse dado la mínima expresión de ésta, está claro que se ha hecho a un lado para dejarle espacio a la expectativa. Concretamente a la autoexpectativa indefinida que ni escribe ni deja escribir.

En fin, que no tengo nada que decir. Solo quería reflexionar acerca de todo lo que dejamos de hacer o nunca llegamos a comenzar porque no es el "momento adecuado" o no tenemos la capacidad o inspiración de dejarlo "cómo nos gusta".

Esa es otra... Lo que nos gusta va cambiando. Y lo que nos gustaba hasta vergüenza ajena puede darnos (no creo que necesitemos recordar ninguna moda como ejemplo, aunque aún sigo pensando en el loro que podía haberse posado en mis aretes). Pero el tiempo va pasando (cada vez más deprisa entre más tiempo hayas pasado en esta tierra) y te vas dando cuenta de que cada vez te la refonflinfla más todo y que más vale colada arrugada que lavadora sin poner.

A mi amiga la Patata, la que sin querer queriendo me ha puesto a teclear, no le haría ni pizca de gracia que la ropa estuviera arrugada. - Ni que fueran unas papas con mojo, Limón-, me diría ella. Pero ella y yo sabemos que la ropa lavada está un paso más cerca de la plancha que la que está de fin de semana en ese cutre hostal de dos estrellas llamado cesto.

P. D.: La ejecución de mi colada sigue efectuándose con la misma regularidad de siempre. Sheldon Cooper lo sabe. Me copió el sistema.

                      ¡Gracias Patata! 

viernes, 13 de septiembre de 2019

Bloqueo lector

 Quizás solo sean cosas de Limón, pero a mi me
pasaba algo similar con los libros. Antaño, cuando estudiaba, leía mucho, bueno digamos que bastante...quizás no, pero me sentía satisfecha. No se trataba de ninguna competición, sino de un reto conmigo misma. No contaba los libros, pero me leía uno a la semana aproximadamente (unas 300 páginas). De buenas a primeras se convirtió en uno al mes. Me llevaba siempre un libro fino conmigo (máximo 250 páginas), intentaba leer en cualquier hueco que tuviese, pero no conseguía concentrarme. Leía las frases una y otra vez sin lograr meterme en la historia. Había notado que ya no me salía escribir, que la libreta que llevaba siempre conmigo estaba atestada de listas de la compra en las que siempre había chocolate o galletas que comprar. Me costaba redactar, cuando siempre me había gustado y me salía solo. No digo que lo hiciese bien, ni que fuese una experta, pero me gustaba. La soltura para expresarme había desaparecido. Ya ni me salían esas parrafadas en el Messenger que, aunque lejos de tener un valor estilístico mínimo, no dejaban de ser una forma de expresión de uno mismo y una vía de escape para evadir la realidad. Hay quien para ello juega a algún videojuego. Yo solía leer y notaba que me faltaba.
Me propuse leer cincuenta libros ese año. Leí diecisiete. Me frustré por no haber llegado ni a la mitad.
Al año siguiente me propuse el mismo reto. Leí treinta y seis. La frustración no era tan grande, porque había avanzado, pero seguía sin estar satisfecha. Así que cambié de estrategia. Iba a leer una hora al día. Con la ayuda de un calendario tachaba cada día que conseguía hacerlo. Si leía varias horas, tachaba varios días.
Tenía meses muy buenos, pero otros bastante malos. Leí menos libros que el año anterior, pero notaba que estaba por buen camino. Había logrado concentrarme aunque no leer todos los días, porque me condicionaba el tener que tener una hora de tiempo para dedicarle a la lectura.
Al siguiente año me propuse los dos retos a la vez: Leer cincuenta libros y dedicarle una hora cada día a la lectura. Para ello decidí leer siembre después de cenar y antes de meterme en la cama.
En mayo dejé de marcar las horas porque sentí que ya no hacía falta. Al final sobrepasé el reto sin esfuerzo alguno. Había vuelto a donde quería porque quería.
Y después de un curso escolar taumático y espantoso en general, vuelvo a tener la capacidad de concentración de un lemur dormido.
Mi reto diario es leer diez ninutos. Ya no tacho un calendario. Sigo sin tener tele ni wassap, pero controlo mi progreso en "habítica" que es una aplicación friki para llevar la cuenta de las tareas pendientes y los hábitos que queremos adquirir.
Leer libros no nos convierte en mejor o peor persona.

No tenemos por qué ser más listos por habernos cobijado tras las páginas de un buen volumen.

jueves, 12 de septiembre de 2019

El acantilado tras la limera

Según cuenta la leyenda, de pequeña era un trasto al que le gustaba abrazar el peligro o al menos mirarlo de frente desde arriba. Me encantaba sentarme en filos, precipicios y alturas varias, desde el borde de una mesa a un acantilado si mis padres no me veían.
Ni Disney, que ha hecho mucho daño, había conseguido quitarme las ganas de ir a mi econdite secreto detrás de la limera del jardín de mi casa y mirar al vacío.
En el colegio recuerdo que saltaba de una pared a la plaza de la iglesia sin pensarlo mucho. Y creo que esa es la clave. No pensarlo mucho. Porque ahora mismo el simple hecho de imaginarme alongada me da unas fatiguitas...
Es decir, hoy en día no me da vértigo subirme a los tacones, pero poco me falta. Tengo un miedo irracioal a las alturas. Me da pavor cruzar los pasos elevados de las carreteras y alguna vez me he mareado subiendo unas escaleras mecánicas.
Sé que los niños no tienen el sentido del peligro muy desarrollado y que los adolescentes lo desafían a modo de herramienta para el desarrollo de la madurez, pero ¿por qué nos volvémos tan miedosos los adultos? ¿Será un mecanismo para mantenernos con vida y no acortar aún más el tiempo que nos queda? Sería curioso que con el fin de prolongar nuestra exiatencia al máximo, acortásemos los placeres de esa vida que tanto atesoramos.
Así pues, quizás no vaya a saltar en paracaídas por lo pronto, pero no renunciaré a visitar lugares de ensueño o disfrutar de la maravillosa naturaleza en una caminata por una alarma mal conectada en mi cuerpo.



jueves, 5 de octubre de 2017

Queda la Noche

Con un título así, esperaba que la protagonista se llamara Leila o Sherezade, pero no: Se llama Aurora. Creo que la elección del nombre no ha podido ser al azar y si lo es, me parece una coincidencia demasiado irónica.
Aurora es una treintañera, casada,  que pertenece a una familia acomodada, tiene un amante y se va de viaje a Oriente. Se nombran algunas ciudades, pero no se especifica mucho la localización.
El libro está escrito en primera persona y narra el diálogo interno de la protagonista acerca de su vida en general y las experiencias vividas en ese viaje que al parecer la han hecho cambiar.
Nos encontramos ante una novela de 265 páginas de Soledad Puertolas, publicada en 1989 por Planeta, y que fue muy criticada por haber recibido un premio. La mayor parte de las críticas se centran en comparar esta novela con otros trabajos de la autora. De momento no he leído nada más suyo, pero he de decir que esta novela no me ha desencantado, y no me hará huir en cuanto lea el nombre de la autora. También critican la vaga descripción geográfica y la superficialidad del diálogo interno de la protagonista.
Quizás la autora simplemente quiso mostrarnos un poco el ambiente y las sensaciones del lugar sin profundizar, ¿porque lo importante era la idea del lugar y no el lugar en sí? A mi eso me hubiese valido, pero al nombrar algunas ciudades por encima se ha quedado a medio camino entre describir o no y eso no me ha gustado.
En cuanto a la supuesta superficialidad del diálogo carente de "detalles trascendentales", opino que mejor así, pues así cabe interpretar las emociones del personaje de una manera más personal que podría hacernos empatizar con él.
¿Qué opinan ustedes? 
¿Mejor describirlo todo o dejar lugar para la imaginación?

miércoles, 4 de octubre de 2017

El beso de la mujer arañana

Una celda. Dos presos: Molina y Valentín.
Valentín no se fía ni de su sombra, pues cualquiera podría traicionarle.
A la vista está. Para muestra un botón: Él tras esos barrotes se encuentra.
Es un hombre de ideales firmes que se ve capaz de cambiar el país.
Molina es un soñador que pronto acabará de cumplir condena.
Se conforma con que su mundo cambie.
Él quisiera ser mujer.
De un muchachito se enamoró y por ello encarcelado se halla.
Cada uno tiene su historia, pero lejos de contarse batallitas, se narran películas el uno al otro.
El uno busca pasar el rato, el otro impresionar al que quiere dejar los ratos pasar.
Mucho tiempo juntos, poco espacio para la intimidad de cada uno hacen que ésta sea mutua  se convierta en una sola. De esta manera, se fusionan. Crean una relación simbiótica y cada uno adopta parte del alma del otro.
Se trata de una novela de 1976, escrita por el argentino Manuel Puig. Es corta pero intensa. Trata la homosexualidad y los problemas políticos de la época en Argentina. Está escrita con pasión, o por lo menos está latente en la personalidad de los personajes. Tan distintos y a la vez tan iguales. Tan personas...al fin y al cabo.


lunes, 2 de octubre de 2017

Réquiem por un campesino español

Nos encontramos ante na novela corta, escrita por Ramón J. Sender. Apareció por primera vez publicada en México con el título de Mosén Millán a causa de la censura de la dictadura franquista. El nombre actual lo recibió años más tarde.
La novela se desenvuelve el el marco de la guerra civil española. Pese a la dramática, triste y escabrosa situación en la que se desenvuelven los acontecimientos, el libro está escrito con soberana sobriedad y distanciamiento. Se muestran las diferentes corrientes políticas de la época y se centra en lo llamado "revolucionario" que acaba adquiriendo muchos matices, pues no siempre es fiel a la idea transgresora, sino que acaba en un punto medio entre lo tradicional y el cambio.
Nos cuenta la vida de Paco un revolucionario idealista y soñador, con sus idas y venidas. Destaca la narración, pues viene dada de mano de Mosén Millán, el párroco del pueblo al que escuchan todos en la misa.
Es un libro "chapuzón". De esos que sirven para meterte en la atmósfera de la época, pero con la particularidad de que, a pesar de salir empapado, te secas rápido; pues el sol de la "escritura distante" te seca pronto. Es un libro para empáticos, para entender un poco más la historia, quizás incluso la que estamos viviendo a día de hoy.
¿Han leído esta obra?
¿Algo similar? 
¿Qué opinan del papel del clero en novelas del estilo?

domingo, 1 de octubre de 2017

Liebesleben

En castellano podríamos traducir el título por "Vida amorosa". Se trata de una novela de 367 páginas que narra la historia de Ja'ara, una estudiante de ciencias bíblicas de Jerusalem que está casada desde hace cinco años con Joni. Todo va según lo previsto. Tiene pensado presentar su proyecto de fin de carrera este año y después tener un niño o meterse en una hipoteca.
Pero algo pasa. Nuestra protagonista no está satisfecha con el porvenir de las cosas, aunque debería. A partir de aquí la historia toma la forma de un monólogo interno de nuestra protagonista que enlaza las relaciones afectivas del pasado y del presente con recuerdos de su infancia. Empieza a comprender conductas y hacerse un lío con ellas mismas.
Empieza a haber una serie de sincronías. Se da cuenta que la toma de decisiones determina el transcurso de nuestra vida y que con cada una de ellas perdemos algo y que la importancia radica en quedarse con lo que más valor tenga para una.
En la historia de su madre, la de su tía e incluso de la mujer de su amante se plantea la misma dicotomía que surge en la vida de Ja'ara: Elegir al amante o al amado. Dicha elección supone siempre una renuncia. Dejar atrás el amor de nuestra vida, la posibilidad de formar una familia o abandonarnos a nosotros mismos.
¿Qué sacrificará nuestra protagonista?
Me resultó una historia, si no desgarradora, sí que un tanto visceral. La sucesión de acontecimientos es lineal, pero la concatenación de recuerdos y pensamientos crean un ambiente difuso, surrealista y de efecto espejo. Pues muchos acontecimientos de la protagonista se repiten, o tienen similitud con los de otros personajes. Trata los problemas de la mujer moderna en una sociedad libre de puertas para afuera, pero con un legado de estigmas latentes.
Es un libro que me ha gustado mucho por cómo está narrado, por la empatía sentí hacia la protagonista y sus pensamientos ramificados.
Lamentablemente, el libro aún no está traducido al español, pero si alguien sabe alemán y quiere leer algo ameno, con algo más de peso que la típica novela "chic lit", lo recomiendo bastante.
¿Han leído el libro? ¿Algo parecido? ¿Qué opinan acerca de la presión social acerca de las normas preestablecidas y el estilo de vida preconcebido (estudiar, trabajo, pareja, casa e hijos)?

sábado, 26 de agosto de 2017

No es elegante matar a una mujer descalza.

En un sótano de Madrid encuentran el cadáver de una mujer. A partir de esta premisa comienza una novela ambientada a finales de los años noventa que cruza un puente con 1978, año en el que se cometió el crimen de esta señora que resultó ser una especie de Mata Hari checoslovaca con amantes españoles.
A cargo de este caso nos encontraremos al enigmático detective JB, que aparte de tener las mismas iniciales del famoso whisky nos hará sonreír una y otra vez. Es un personaje al que se le coge cariño, pues, pese a tener muchas aficiones en común con Cristina Pedroche, resulta enternecedor lo campechano que es.
La resolución del caso es algo frustrada y no le da el significado real a la novela; es más bien "la escusa" para escribirla. Aunque la descripción de las aficiones de la muerta es bastante curiosa por lo extravagante que es.
Destaca la comparación entre ambas épocas, las similitudes y diferencias y el ambiente que se respira en cada una de ellas. Se trata de 216 páginas de fácil lectura de la mano de Raúl del Pozo, periodista al que le ha dado por escribir novela y, en mi modesta opinión, no se le da nada mal.

viernes, 25 de agosto de 2017

Pedro Páramo

Juan Rulfo escribió esta novela en 1955. Ésta, una anterior a ella y una posterior componen su colección completa de obras. Pero, pese a su escasa recopilación, considerado unos de los novelistas mexicanos más importantes del siglo XX.
Se trata de una obra englobada dentro del género "realismo mágico", pues cuenta la historia de un muchacho que le promete a su madre que irá a buscar a su padre para que les dé los que les debe. La madre muere y, en un principio, no pretende cumplir su con su palabra, pero empieza a tener sueños con su difunta madre y decide encaminarse hacia su destino. Llega al pueblo de su padre, que ya ha fallecido, y se encuentra con muchos habitantes que se apellidan igual que él. Descubre que muchos de ellos son hermanos suyos, pues su padre era bastante mujeriego. Descubre muchas características de su progenitor mediante las conversaciones con vivos y muertos que en esta novela se entremezclan y puede resultar difícil distinguirlos.
Destacan los conocimientos geográficos del autor, en especial, de los nombres antiguos de los lugares.
Se ha dicho que esta obra le hace un guiño a la teoría estética de Theodor Adorno y a otras obras famosas.
hay muchas teorías al respecto que pueden ser respaldadas con una confesión del autor: Al parecer, de pequeño tenía acceso a la biblioteca del cura del pueblo que confiscaba libros con la escusa de que no eran apropiados, pero en realidad se deleitaba con ellos.
Se trata de una novela corta, un poco atípica, en la que puede costar adentrarse, pero una vez conseguido, se te habrá hecho corta. Me recuerda un poco al estilo de Laura Esquivel y  Gabriel García Márquez, quizás por el género literario.

jueves, 24 de agosto de 2017

Las historias de Marta y Fernando

Marta y Fernando es la historia de dos enamorados que viven en Valladolid en plena transición. En el libro podemos ver cómo son los sentimientos de estos dos protagonistas y cómo los demuestran, teniendo en cuenta dónde y cuándo se encuentran. La relación no es precisamente fogosa. Sus encuentros sexuales son escasos y poco satisfactorios. Quizás tampoco se pueda decir que la novela tenga una trama que te mantenga en vilo. Destacan más las situaciones descritas en el contexto sociocultural de la época, los microrrelatos que nos teletrasportan a finales de los años setenta en una España desestructurada y a la espera de un porvenir incierto con esperanza. Destacan las distintas filiaciones políticas del momento, que dan pinceladas de color a la estructura argumental de este volumen de 285 páginas. De hecho, Fernando forma parte de na de ellas y eso le dará bastante carácter al personaje y ayuda a entenderlo mejor.
Marta, en cambio es una soñadora, que como cualquier mujer de aquella época tiene aspiraciones que deberán adaptarse al machismo y al sistema patriarcal imperante en aquella época y que a día de hoy sigue sin estar erradicado.
Como decíamos hace unas líneas no existe una trama argumental per se, sino que se trata de una serie de descripciones, de pequeñas historias autoconclusivas muy impactantes, junto a otras cotidianas. Destaca también que algunos de sus capítulos están redactados en primera persona y otros en tercera. Mi parte preferida es la argumentada por Marta al final del libro.
Cabe mencionar que esta obra recibió el premio Nadal de 1999 y que su autor es Gustavo Martín Garzo, nacido en 1948 en Valladolid. También me gustaría decir que hoy es la romería de mi pueblo, las calles están llenas de gente y hacen una escandalera que ni pa qué. ¿Que qué tiene que ver con el libro? Nadita de nada, pero les quería describir la situación. ¿Ustedes suelen ir a las romerías o a las fiestas de los pueblos?

jueves, 20 de abril de 2017

Cucuruchos

Antes opinaba que pensar mucho equivalía a tener demasiado tiempo libre y que verbalizar nuestros pensamientos, en ocasiones, podía afectar gravemente a nuestra salud y a la de los que nos rodean. Otras veces, solo hace que los demás duden de nuestra cordura (incluso puede que nosotros lo hagamos).
No obstante, creo que la Semana Santa es un periodo de tiempo que invita a la reflexión. Mucho  recogimiento, procesiones, iglesias, cucuruchos andantes o por lo menos vacaciones.
Hace tres años, vi por primera vez en mi vida una procesión con sus pasos, su vino, su gente descalza y sus pipas en el suelo. Las pipas son fundamentales, si son de Facundo mejor que mejor. He de decir que me impresionó bastante, pues yo no conocía este tipo de celebración. De hecho, gracias a ese viaje a tierras del norte del territorio español descubrí ciertos aspectos de la mitología cristiana que me ayudaron a entender el protocolo de carrozas, tambores y gente sin zapatos con la que estaba cayendo. Porque esa es otra: Haga el tiempo que haga, llega Semana Santa y ¡llueve!

martes, 14 de febrero de 2017

Te quiero

Te quiero. La frase inacabada más bonita de la historia de la humanidad. Y es que de finalizarla perdería todo su encanto. Pues no es tan bonito escuchar: "Te quiero para que me cocines", "te quiero para que me laves la ropa", "te quiero para que me dejes los apuntes" (algo muy común cuando uno va a clase). Hay otras variantes de esta oración que gustan más como: "Te quiero para que me abraces", "te quiero para que me acaricies", "te quiero para sentirte a mi lado". Pero detrás de ellas también hay un objetivo que marchita la esencia del querer en estado puro. Como una rosa en un florero con petróleo.
Yo quiero que me quieras, pero si no me quisieras tampoco podría dejar de quererte por más que quisiera. Pues por más que uno quiera no es dueño de a quien se quiera. El querer no tiene dueño ni explicación, no hay fórmulas matemáticas para lograr que a quiera a b y b quiera a a: a . Q . b = b. Q .a
Yo he dejado de pensar en por qué te quiero, porque por más que lo pienso he llegado a la conclusión de que simplemente te quiero.

domingo, 12 de febrero de 2017

La hija del Caníbal

Lucía se va a ir de viaje a Viena con su marido. Pero éste desaparece en el baño del aeropuerto antes de comenzar la marcha, así pues, la travesía toma otros derroteros. La protagonista está convencida de que han secuestrado a su esposo y se pone a investigar su desaparición. Para ello cuenta con la ayuda de un señor mayor y un chico joven.
El primero participa con su experiencia y  múltiples anécdotas con un trasfondo histórico bastante bien dibujado; mientras el segundo aporta esa vitalidad y frescura necesaria. En medio de ellos: Lucía. No solo por tener una edad intermedia entre estos dos hombres, sino por ser mujer, estar un pelín aburguesada y desarrollarse internamente a lo largo de toda la novela. No comienza siendo tan joven como el chico ni acaba siendo tan sabia como el viejo, pero avanza en su propio proceso personal.
La investigación de la desaparición del marido hace que la novela sea parcialmente detectivesca, las aportaciones históricas del anciano enriquecen el contexto y el crecimiento personal de la protagonista tiene tintes feministas que abogan por la salida de la zona de confort, la liberación de la mujer y el papel de esta como ser humano y no simple apéndice.
Pueden parecer demasiados ingredientes para una misma obra, pero están tan bien mezclados que son como la piña en la pizza. Es el primer libro que leo de la autora y, sin duda, mi favorito. Con él me enganché a su estilo y dejé de tenerle coraje (aquí explico por qué).
Pudiera parecer que la autora habla y se identifica a través de la protagonista, pero en varias entrevistas ha asegurado que no es así. No obstante, opino que Rosa Montero impregna sus obras con su esencia. aporta pequeños detalles, tanto en personajes principales como secundarios, que la podrían describir o dar pistas de cómo es o en qué piensa. O, por lo menos, esa es la sensación que tengo al leer sus novelas.
¿Conocen a Rosa Montero? 
¿Han leído algo de ella?

viernes, 10 de febrero de 2017

¿Cómo practicar idiomas? Ich schenk dir mein Mann

La destreza con los idiomas no solo se logra cuando uno deja de tener miedo a equivocarse, sino que se pierde con facilidad cuando uno deja de practicarlos. Para lograr interiorizar una lengua, debemos mantenerla "viva" en nuestro día a día. Se trata de mimetizarla con nuestras rutinas y no de crear artificialmente momentos para estudiar. Claramente, si logramos esto último, reforzaríamos aún más ciertos aspectos de la lengua que tienen que ver con la memorización, como pueden ser la gramática o un creciente vocabulario. Pero lo malo de la creación de escenas artificiales en nuestra vida cotidiana es que éstas pueden convertirse en una especie de obligación que nos dé pereza y nos haga perder el interés, porque hay que buscar un momento y un tiempo que quizás no tengamos.
Por ello me gusta combinar el idioma con una rutina cualquiera que ya de por sí haga sin que me apunten con una pistola en la cabeza y que además me guste. Por ejemplo: Me gustan las películas. ¿Por qué no verlas en inglés? Y si encima lo hago mientras plancho o cocino, no solo habré realizado una tarea "necesaria", sino que me habré dado un "capricho", ver la película; y además habré aprovechado para practicar inglés.
¿Tienes que conducir? Pon música, lo creas o no, no solo te mantiene despierto en horas intempestivas a un volumen medio, sino que al intentar cantar mentalmente (o no tan mentalmente) mueves las cuerdas vocales intentando imitar la pronunciación.
Pero ¿qué pasa cuando quieres practicar un idioma no tan común? Tranquilo, ¿te gusta leer? A mi también, por eso intercalo libros en otras lenguas entre mis lecturas. ¿Qué leer? Pues depende, si estás empezando  a aprender ese habla, prueba con cuentos infantiles, luego con juveniles y finalmente con novela romántica o policiaca (según tus gustos).
Si disfrutas más con los amoríos que con los cadáveres y tienes un nivel medio de alemán "Ich schenk dir mein Mann"  de Claudia Keller podría interesarte. Nuestra protagonista es Hanna, una mujer aparentemente afortunada, casada con un hombre de estudios, con dos hijas maravillosas y una casa divina y estupenda en la que no le falta nada de nada. Todo marcha de perlas hasta que poco antes de celebrar su vigésimo octavo aniversario de boda se entera de que su marido la está engañando. En ese momento, intenta cambiar caserón con marido incluido a cambio de una casa normal y corriente. Es una novela bastante chistosa y entretenida. Nada que te haga más inteligente, pero  está bien para llevártelo a la playa y aprovechar del solecito y la brisita.
¿Ustedes también leen en otras lenguas? 
¿Aplican alguna de estas "técnicas" en su aprendizaje? 
Me encantaría que compartiesen su experiencia. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Crónica de una muerte anunciada

De nuevo les vengo a hablar de una obra de Gabriel García Márquez. Se trata de una historia que comienza por el final, relatada a posteriori por un testigo. Forma parte de una de esas obras "malditas" de muchos adolescentes hartos de que las lecturas obligatorias les quiten las pocas ganas que pudieran tener de introducirse en el fantástico mundo de los libros. Lo que podría haber sido un maravilloso viaje entre páginas rodeado de retratos dirigidos por el timón de nuestra imaginación en simbiosis con la del autor puede convertirse en una pesadilla.
La primera vez que tuve este texto entre mis manos la sensación fue de este tipo. El principio funesto no me animaba  a seguir y la cantidad de personajes me hacía liarme aún más. No supe apreciar la obra hasta años después. El ritmo de la novela es pausado pero constante. La sensación que trasmite es de de impotencia total, pues el protagonista muere nada más comenzar y la culpabilidad no parece nada clara. Se ha hecho lo que tocaba hacer, sin pensar mucho en si era lo correcto o no; o en si él era el auténtico culpable. Hay una mala conciencia generalizada a lo largo de la obra en la que los estereotipos y las costumbres relativas a la honra de la familia y el deber del hombre son de vital importancia. Es como si se supiese que se está obrando mal, uno ejecuta una orden y en definitiva ese es su deber. Una metáfora perfecta de la cosificación del ser humano en a que deja de pensar y se convierte en una máquina.

lunes, 6 de febrero de 2017

El coronel no tiene quien le escriba

Un coronel retirado malvive en una casita con su esposa y un gallo que le dejó su difunto hijo.
Cada semana baja a correos a ver si le llega su pensión. Ésta parece demorarse y mientras tanto se ven obligados a empeñar los pocos objetos de valor que tienen para poder sobrevivir.
Hasta que al final solo les queda el gallo. Deciden venderlo, pero en el último momento cambian de opinión, pues el coronel prefiere alimentarlo bien y hacerlo pelear en enero.
Discute con su mujer acerca la decisión de quedárselo y de la manutención del animal, el único recuerdo que les queda de su hijo. Mientras tanto esperan a esa pensión que nunca llega o a esa pelea que tiene que ganar el animal para sobrevivir.
Es una novela bastante corta de Gabriel García Márquez. Quizás la menos conocida, pero bastante singular, pues pese a lo breve que es, el sentimiento de la espera se hace interminable, agotador y quizás agónico.
No se trata de una novela pesada, pero el sentimiento de "esperar a que cambien las cosas" y la impotencia de no adaptarte a las necesidades crea una congoja considerable.

sábado, 4 de febrero de 2017

Tres funerales para Eladio Monroy

En Las Palmas de Gran Canaria vive Eladio Monroy, un señor retirado un tanto cascarrabias con ese humor negro velatorio tan favorecedor. Va un poco a su bola, como quien dice, paseando por las calles y sentándose en los bares que le gustan. Tiene una ex-mujer que prefiere no recordar y una amiga que vive cerca y le aguanta tal y como es, aunque a él le cueste trabajo pensar que pueda haber alguien así.  Para ganarse un extra que complemente su pensión, se dedica a aceptar "trabajillos" de dudosa legalidad.
El señor tiene ya sus añitos y es como el diablo que no sabe tanto por diablo, sino por lo viejo que es. Los contactos que tiene le ayudarán a llevar a cabo sus "misiones", pero alguna que otra vez se verá metido en un atolladero bastante peligroso.
Destacan las pinceladas de humor, las descripciones y el desarrollo del personaje principal. Se trata de una novela negra de Alexis Ravelo en la que nos da un paseo por su ciudad natal. Sobre todo en la primera mitad del libro podemos disfrutar del ambiente capitalino. Luego se centra más en el carácter de Eladio que protagoniza otros libros posteriores. Aunque un tanto expositiva en un principio, el estilo del autor es ágil en general y hace que la obra sea bastante ligera y de lectura fácil.

jueves, 2 de febrero de 2017

La oscura historia de la prima Montse

Montse es una chica que vive en la Barcelona en los años 60 en el seno de una familia acomodada.
Es voluntaria es una organización católica que tiene un programa para "ayudar" presos. Montse acaba enamorándose de uno de ellos e intenta ayudarle en cuanto este sale en libertad.
Pero una vez este sale, se topa con la realidad. El supuesto auxilio de la iglesia parece ser de boquilla, pues una vez el chico sale de las dependencias penitenciarias el amparo de la institución eclesiástica brilla por su ausencia. El rechazo también viene de parte de la familia de ella, pues mientras iba de voluntaria a la cárcel a todos les parecía una actitud digna de admiración, pero en cuanto buscó respaldo entre los suyos para socorrer al recién salido nadie quiso cooperar, pues consideraban que ya se había hecho lo suficiente y que mezclarse con un ex-presidiario era una actitud poco decorosa a la par de peligrosa.
Todo esto lo cuentan a modo de recuerdo dos de sus primos mientras se dan amor entre ellos.
Se reflejan claramente las buenas acciones de postín, en las que ayudar queda muy bien en las fotos y desde la distancia. Siempre juntos, pero no revueltos. No es tan importante tener buenas intenciones, sino que estas queden bien. Y si son malas acciones y no se cuentan, no existen. De esta manera, el incesto y la infidelidad quedan totalmente justificados dentro de "las cosas de casa".
Es una novela muy recomendada, desde mi punto de vista, pues te hace sentir el ambiente, la tensión y el deber de la época.

miércoles, 1 de febrero de 2017

TBR Febrero 2017

Las buenas intenciones son flor de enero. La transformación de éstas en realidad es más bien simiente de febrero con posible cosecha en marzo.
Del mes pasado arrastro dos o tres lecturas, según se vea.
-Las Metamorfosis de Ovidio me acompañan desde el año pasado, pues es una obra de esas que me gusta disfrutar y que no quiero que se me acabe. Se trata de una relectura que probablemente acabe este mes porque ya no quiero dilatar más su estancia en mi mesilla.
-Para comenzar con Stephen King escogí Apocalipsis y se me está haciendo cuesta arriba. Terminé el primer volumen (mi edición tiene dos) más por cabezonería que por ganas, la verdad. me gustaría terminar la segunda parte este mes para saber si "mejora" y saber cómo acaba. Si alguien se lo ha leído, por favor que me comente si le gustó. Quizás no escogí el ejemplar adecuado para comenzar con este autor. Si tienen alguna sugerencia, me encantaría que me la diesen.
-Para mi reto anual, quería continuar con las Crónicas Vampíricas. Voy por el tercer volumen. Me gusta, pero no me enganchó tanto como el primero.

En cuanto a retos propios de este mes, quiero leerme:

-Drácula de Bram Stocker para el reto de Beleth.

-Un libro de Rosa Montero. Probablemente caerá Amado amo, pero no lo tengo muy claro.

-La serie de Manolito Gafotas de Elvira Lindo para equilibrar un poco las lecturas y porque me apetece:
  1. Manolito Gafotas 
  2. Pobre Manolito 
  3. ¡Cómo molo! 
  4. Los trapos sucios 
  5. Manolito on the road 
  6. Manolito tiene un secreto 
  7. Yo y el Imbécil 


¿Qué les parece? ¿Ustedes que tienen pensado leer este mes?